domingo, 2 de diciembre de 2012

Taoísmo: El Sendero hacia la Inmortalidad




“El Tao engendra el Uno,
el Uno engendra el dos,
el dos engendra el tres.
El tres engendra todos los seres.”
(Tao Te Ching – Lao Tse)

El Taoísmo es una corriente filosófica existente en el oriente desde hace más de 2000 años. La palabra Tao literalmente significa “Sendero” o “Camino” aunque en estas prácticas se le otorga un significado mayor. Esto se puede apreciar en el libro del camino y la virtud “Tao Te Ching”, escrito por Lao Tse, que nos dice que todo se origina desde el Tao. Sin embargo el Taoísmo no es considerado una religión, si no una práctica dirigida a encontrar la inmortalidad que se traduce en la reunión entre el hombre y el Tao.

Las prácticas del Tao entregan salud y equilibrio. Es un camino que se inicia con el control del universo interior para luego unirlo con las fuerzas universales externas. En el Tao es importante la sanación interna, que implica el control de las fuerzas universales que residen en el interior de cada uno de nosotros. El Chi es la energía vital con la que todos contamos para poder existir. Cuando este disminuye aparecen las enfermedades. Variados son los motivos que causan esta pérdida de Chi: mala alimentación, contaminación del aire y el agua, falta de contacto con la tierra y la naturaleza, desequilibrio emocional, mala calidad de sueño, mal uso de las energías sexuales, entre otras. La práctica del Tao contiene variadas disciplinas para restaurar el equilibrio natural del individuo e incrementar su reserva de su energía vital Chi. Estas disciplinas abarcan temas como la alimentación, la actividad física, la meditación, la filosofía y la sexualidad.

La Meditación y la Transformación Emocional

Una parte importante del sendero hacia la reunión con el Tao, es la transformación de las emociones. El Taoísmo considera que las emociones en desequilibrio son una de las principales causas de la pérdida de energía Chi. Cada emoción está relacionada con un órgano y una víscera e influye en distintas partes de nuestro cuerpo. Al desarmonizar dicha emoción, el organismo se desequilibra y aparece la enfermedad. En la práctica del Tao se desarrollan variadas meditaciones y ejercicios de energía destinados a armonizar las emociones y el organismo, nos da la oportunidad de hacernos cargo de nuestras emociones, reciclando esta energía para utilizarla en el desarrollo de nuestras emociones virtuosas, además de incrementar nuestro Chi para obtener salud y vitalidad.

La Meditación y la Reconexión con la Tierra y el Universo

En Tao se considera que somos un universo, idéntico en naturaleza al externo pero en menor escala. En nuestro interior existen ciclos, ritmos y flujos de energía que deben armonizarse con los ritmos de la creación. Para ello es vital que el ser humano esté en permanente conexión con el universo y con la tierra. A través de la meditación y práctica del Taoísmo, podemos integrar las energías planetarias y universales para fusionarlas con nuestro universo interior. Además de haber un incremento tremendo de nuestra reserva de energía vital Chi, se comienza a producir una alquimia o transformación interna, difícil de conseguir por métodos convencionales. La relación que existe entre el hombre y el universo es íntima y posee una fuerte influencia en nuestro comportamiento. Cada planeta influye sobre nuestra energía y nuestras emociones por lo cual, al sintonizarnos y fusionarnos con ellas, es posible realizar una poderosa alquimia capaz de transformarnos y equilibrarnos, encaminándonos a nuestra eterna reunión con el Tao.

Sexualidad Sagrada y la Inmortalidad del Ser

La Sexualidad ocupa un lugar privilegiado dentro de las disciplinas del Tao. Es una enseñanza que se entrega de maestro a discípulo verbalmente, por lo cual no existe mucha literatura al respecto. La sexualidad es considerada sagrada y ocupa un lugar relevante en el practicante. Se requiere mucha disciplina y práctica para poder dominar esta energía. Al igual que las demás prácticas del Tao, la sexualidad es una alquimia, tal vez la más poderosa de todas, en donde se puede transformar las energías creativas y sexuales, en energías vital y espiritual que tiene un alcance tremendo en la transformación de la conciencia del individuo.

La Alquimia Sexual Taoísta, nos aporta una cualidad única que es difícil conseguir en otras prácticas con el mismo alcance: armonizar las energías Yin y Yang en el individuo. El Yin y el Yang es una de las grandes bases que sostiene la filosofía Taoísta. Estas energías son complementarias y están presente en todo lo existente en perfecta armonía y equilibrio. Así como están en el universo y en la naturaleza, también existen en nuestro interior y es necesaria mantenerlas armonizadas para conseguir la armonía. Cada individuo tiene ambas esencias (Yin Yang) en su interior, pero en las mujeres el Yin es predominante, mientras que en lo hombres la faceta Yang es la que impera.

Mediante la práctica sexual, es posible realizar la danza de las polaridades y obtener el equilibrio de ambas fuerzas en nuestro interior. Las oleadas de energías que se provocan al ir transformando las energías sexuales en espirituales, y al ir combinando las fuerzas Yin y Yang, se puede conseguir altos niveles de placer, haciendo hombres y mujeres con capacidad multiorgásmica y que pueden alcanzar el Valle, un tipo de orgasmo extendido donde los amantes alcanzan a percibir y tocar la unidad con el vacío o Wu Chi, mediante el estado de conciencia conocido como Wu Wei (vaciar la mente, no acción). Para conseguir esto, el control sobre la energía orgásmica y la eyaculación es vital, por lo cual la constancia y la disciplina son fundamentales para obtener logros en esta disciplina.

Cada Disciplina del Tao está desarrollada para armonizar al individuo, equilibrar sus energías y encaminarlo hacia su reunión con el Tao. Depende de cada individuo la constancia y la disciplina para poder conseguirlo, como dice el Tao Te Ching:

“Siguiendo estrictamente el perpetuo Camino
de la transformación de uno mismo, como alma, se
puede conocer el Origen Eterno. Este Camino es el
Camino hacia Tao.”
(Tao Te Ching – Lao Tse)

Sergio Fernández C.
Palacio Carmesí


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