“El Tao engendra el Uno,
el Uno engendra el dos,
el dos engendra el tres.
El tres engendra todos los seres.”
(Tao Te Ching – Lao Tse)
El Taoísmo es una corriente filosófica
existente en el oriente desde hace más de 2000 años. La palabra Tao
literalmente significa “Sendero” o “Camino” aunque en estas prácticas se le
otorga un significado mayor. Esto se puede apreciar en el libro del camino y la
virtud “Tao Te Ching”, escrito por Lao Tse, que nos dice que todo
se origina desde el Tao. Sin embargo el Taoísmo no es considerado una religión,
si no una práctica dirigida a encontrar la inmortalidad que se traduce en la
reunión entre el hombre y el Tao.
Las prácticas del Tao entregan salud y
equilibrio. Es un camino que se inicia con el control del universo interior
para luego unirlo con las fuerzas universales externas. En el Tao es importante
la sanación interna, que implica el control de las fuerzas universales que
residen en el interior de cada uno de nosotros. El Chi es la energía vital con
la que todos contamos para poder existir. Cuando este disminuye aparecen las
enfermedades. Variados son los motivos que causan esta pérdida de Chi: mala
alimentación, contaminación del aire y el agua, falta de contacto con la tierra
y la naturaleza, desequilibrio emocional, mala calidad de sueño, mal uso de las
energías sexuales, entre otras. La práctica del Tao contiene variadas
disciplinas para restaurar el equilibrio natural del individuo e incrementar su
reserva de su energía vital Chi. Estas disciplinas abarcan temas como la
alimentación, la actividad física, la meditación, la filosofía y la sexualidad.
La Meditación y la Transformación Emocional
Una parte importante del sendero hacia la
reunión con el Tao, es la transformación de las emociones. El Taoísmo considera
que las emociones en desequilibrio son una de las principales causas de la
pérdida de energía Chi. Cada emoción está relacionada con un órgano y una
víscera e influye en distintas partes de nuestro cuerpo. Al desarmonizar dicha
emoción, el organismo se desequilibra y aparece la enfermedad. En la práctica
del Tao se desarrollan variadas meditaciones y ejercicios de energía destinados
a armonizar las emociones y el organismo, nos da la oportunidad de hacernos
cargo de nuestras emociones, reciclando esta energía para utilizarla en el
desarrollo de nuestras emociones virtuosas, además de incrementar nuestro Chi
para obtener salud y vitalidad.
La Meditación y la Reconexión con la Tierra y el Universo
En Tao se considera que somos un universo,
idéntico en naturaleza al externo pero en menor escala. En nuestro interior
existen ciclos, ritmos y flujos de energía que deben armonizarse con los ritmos
de la creación. Para ello es vital que el ser humano esté en permanente conexión
con el universo y con la tierra. A través de la meditación y práctica del
Taoísmo, podemos integrar las energías planetarias y universales para
fusionarlas con nuestro universo interior. Además de haber un incremento
tremendo de nuestra reserva de energía vital Chi, se comienza a producir una
alquimia o transformación interna, difícil de conseguir por métodos
convencionales. La relación que existe entre el hombre y el universo es íntima
y posee una fuerte influencia en nuestro comportamiento. Cada planeta influye
sobre nuestra energía y nuestras emociones por lo cual, al sintonizarnos y
fusionarnos con ellas, es posible realizar una poderosa alquimia capaz de
transformarnos y equilibrarnos, encaminándonos a nuestra eterna reunión con el
Tao.
Sexualidad Sagrada y la Inmortalidad del Ser
La Sexualidad ocupa un lugar privilegiado
dentro de las disciplinas del Tao. Es una enseñanza que se entrega de maestro a
discípulo verbalmente, por lo cual no existe mucha literatura al respecto. La
sexualidad es considerada sagrada y ocupa un lugar relevante en el practicante.
Se requiere mucha disciplina y práctica para poder dominar esta energía. Al
igual que las demás prácticas del Tao, la sexualidad es una alquimia, tal vez
la más poderosa de todas, en donde se puede transformar las energías creativas
y sexuales, en energías vital y espiritual que tiene un alcance tremendo en la
transformación de la conciencia del individuo.
La Alquimia Sexual Taoísta, nos aporta una
cualidad única que es difícil conseguir en otras prácticas con el mismo
alcance: armonizar las energías Yin y Yang en el individuo. El Yin y el Yang es
una de las grandes bases que sostiene la filosofía Taoísta. Estas energías son
complementarias y están presente en todo lo existente en perfecta armonía y
equilibrio. Así como están en el universo y en la naturaleza, también existen
en nuestro interior y es necesaria mantenerlas armonizadas para conseguir la
armonía. Cada individuo tiene ambas esencias (Yin Yang) en su interior, pero en
las mujeres el Yin es predominante, mientras que en lo hombres la faceta Yang
es la que impera.
Mediante la práctica sexual, es posible
realizar la danza de las polaridades y obtener el equilibrio de ambas fuerzas
en nuestro interior. Las oleadas de energías que se provocan al ir
transformando las energías sexuales en espirituales, y al ir combinando las
fuerzas Yin y Yang, se puede conseguir altos niveles de placer, haciendo
hombres y mujeres con capacidad multiorgásmica y que pueden alcanzar el Valle,
un tipo de orgasmo extendido donde los amantes alcanzan a percibir y tocar la
unidad con el vacío o Wu Chi, mediante el estado de conciencia conocido como Wu
Wei (vaciar la mente, no acción). Para conseguir esto, el control sobre la
energía orgásmica y la eyaculación es vital, por lo cual la constancia y la
disciplina son fundamentales para obtener logros en esta disciplina.
Cada Disciplina del Tao está desarrollada para
armonizar al individuo, equilibrar sus energías y encaminarlo hacia su reunión
con el Tao. Depende de cada individuo la constancia y la disciplina para poder
conseguirlo, como dice el Tao Te Ching:
“Siguiendo estrictamente el perpetuo Camino
de la transformación de uno mismo, como alma, se
puede conocer el Origen Eterno. Este Camino es el
Camino hacia Tao.”
(Tao Te Ching – Lao Tse)
Sergio Fernández C.
Palacio Carmesí

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